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Vivir en victoria no es otra cosa sino cumplir el plan y propósito para el cual hemos sido diseñados. Se trata de disfrutar de algo que ya ha sido adquirido por Cristo en la Cruz del Calvario. El precio ya ha sido pagado, ahora lo que nos corresponde es ser buenos administradores de ese beneficio a través del ejemplo de nuestra vida.

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En Victoria

Cambiando Nombre

Algo que hace característico a cada ser humano es el nombre propio que cada uno posee, pues en él es donde se encuentra el reconocimiento de cada persona, el saber quién es y a quién no estamos refiriendo.  Dios, a lo largo de la Biblia, ha ido cambiándole el nombre a algunos personajes, indicando con sus nuevos nombres el cambio en las vidas que hacía.
Los cambios de nombre corresponden a un cambio de carácter, o a un llamado especial de Dios.

Abram - Abraham (Gn. 17:5; 17:1-8)
Abram significa “padre eminente”.  Abraham significa “padre de muchedumbres”.  Cada ocasión que Abraham escuchara su nuevo nombre, se estaría recordando de la promesa que Dios le había dado, y estaría seguro que Dios la iba hacer realidad en su vida.
Dios en este cambio de nombre se está revelando como un Dios cumplidor de promesas, un Dios que con sus hechos respaldará lo que nos promete y que quiere que nosotros nos recordemos de eso, que no vivamos por debajo de lo que El quiere que vivamos, que no tengamos menos de lo que el nos quiere dar, que nuestra vida sea vivida al máximo y con plenitud, recordándolo como un Dios fiel, incapaz de arrepentirse (Nm. 23:19).
Dentro de las muchas características que se pueden mencionar que tenía Abraham, sin lugar a dudas la que más destaca, es la fe. Dios mismo fue agradado por la fe que poseía este hombre, y fue lo que lo llevó a ser llamado “el amigo de Dios” (Stg. 2:23).
¿Quieres que Dios cambie tu forma de ser? Muestra tu fe en El... arriésgate a creerle... no tienes nada que perder y sí mucho (TODO) que ganar.  Dios vio en Abraham a un hombre que sin importarle las burlas de los demás, lo que la gente fuera a pensar (incluso su propia esposa Gn. 18:12), siguió confiando en Dios, y aún cuando El lo llevó a una situación por demás difícil (sacrificar a su hijo) , él siguió confiando en Dios “Dios se proveerá de cordero” (Gn. 22:8) Abraham, aún sin haberlo leído sabía que “sin fe es imposible agradar a Dios “ (He. 11:6).

            Jacob - Israel (Gn. 32:28 ; Gn. 32:22-28)
¿Acaso Dios no sabía el nombre de Jacob? Claro que sí!!!!  Entonces ¿por qué le preguntó su nombre?  Cuando Dios quiere hacer un cambio en nuestra vida primero debemos reconocer lo que somos, lo que nos afecta en nuestra relación con El.   Jacob significa “impostor o engañador”, Dios quería que Jacob reconociera lo que era para poder efectuar el cambio que deseaba hacer en su vida.

            Aquí se puede ver a un Dios que le agrada la humildad en sus siervos, y el reconocimiento de sus faltas, y así mismo un Dios que al ver la humildad, la recompensará (Stg. 4:8) y hará cambios en la vida de aquel que se humille delante de el, poniéndolo por cabeza y no por cola. Israel significa él príncipe con Dios, el que lucha con Dios, o Dios lucha”
En este pasaje se deben destacar dos aspectos muy importantes en cuando al cambio que Dios quiere obrar en nuestra vida:

  1. ...tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob” : Jacob había pasado toda su vida huyendo, corriendo y escapando de sus problemas, es una figura del punto de mayor fuerza física en Jacob, lo que él siempre creyó su apoyo y su confianza en tiempos de dificultades.  Dios no desea solamente nuestras áreas débiles, también quiere que el entreguemos esas áreas donde nos creemos muy fuertes, donde pensamos que “somos lo máximo”  o “esto lo domino”.  Es preciso un quebrantamiento y que empecemos a “cojear” con el fin de depender cada día más de Dios.   Recordemos que es al hacernos débiles delante de Dios, cuando su poder se hace manifiesto. (2 Co. 12:9-10)
  2. Dios quiere un reconocimiento de nuestras debilidades para poder actuar.  Es muy necesario que nosotros mismos reconozcamos los errores que cometemos y que reconozcamos quienes somos para que El pueda actuar con libertad y hacer la obra que tiene preparada para nuestra vida.

¿Quieres que Dios cambie tu forma de ser?  Entrégale todo tu ser, tanto tus fortalezas como tus debilidades, El hará de ti una persona a su estilo.

Simón - Pedro  (Mt. 16:17-18)
Alguien dijo en una ocasión: “Detrás de un gran hablador se esconde un inseguro de primera”.  El nombre de Pedro (Petros) significa piedra. ¿Cómo es una piedra? Es dura, firme, fuerte.  Dios cambió el carácter de Pedro de ser un simple bocón (inseguro por cierto)  que pretendía hacer las cosas por sus medios, hablando de más, como cuando dijo que nunca lo negaría (Mt. 26:33) y luego lo hizo (Mt. 26:69-75), o cuando quiso caminar en el agua (Mt. 14: 28-30).  Aquel hombre que cuando Cristo estaba en la tierra fue de convicciones débiles, inseguro de lo que tenía, fue transformado por el poder del Espíritu Santo en un hombre firme fuerte confiado y seguro; un hombre que, luego de tener miedo de hablar de Jesús, evangelizó a más de 3000 personas en su primer discurso público; un hombre que tuvo miedo de morir por Jesús y tiempo después dormía tranquilamente cuando faltaban menos de 24 horas para que lo mataran (Hch. 12:4-6); un hombre que, dudaba que el poder de Jesús pudiera actuar a través de El, ahora  era el realizador de grandes milagros (Hch. 5:14-15).

En el caso de Pedro podemos ver a un Dios que le gusta “jugar” con la inseguridad de las personas y luego de que aquella persona ponga de manifiesto su inseguridad y la entregue a El, Él cambia toda inseguridad puesta al manifiesto, para hacernos personas confiadas y seguras, ya no en nuestras habilidades, sino en su respaldo (Ro. 8:37-39).

Algo destaca en la persona de Pedro (aparte de su gran boca) y era el reconocimiento y la visión que tenía de Jesucristo: Pedro sabía quién era Jesús (Mt. 16:16), y sabía lo que Jesús le ofrecía (6:68). ¿Cómo lo sabía? Intimando con el Señor, si alguien tenía comunión con Jesús, ese era Pedro.

Nuevamente pregunto: ¿Quieres que Dios cambie tu forma de ser? Procura intimidad con El, conócelo, deja que el te muestre su carácter y que moldee el tuyo, que quite toda inseguridad de tu vida y te haga esa persona victoriosa que el quiere que seas.

     Saulo - Pablo  (Hch. 13:9)
¿Quién era Saulo?  Era originario de Tarso en Cilicia (Hch. 22:3) de la tribu de Benjamín (Fil. 3:5), discípulo de Gamaliel, uno de los grandes maestros de esos tiempos (Hch. 22:3), hebreo y fariseo (Fil 3:5), irreprensible en su forma de actuar con respecto a la ley (Fil 3:6), cumplidor de lo que su religión exigía (Ga. 1:14), con ciudadanía romana (Hch. 22:27) perseguidor de cristianos (Hch. 8:1-3). 

Este hombre que humanamente tenía todo lo que una persona puede aspirar, al conocer a Jesús no le importó renunciar a todo y uno sólo era su objetivo “acabar mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús” (Hch. 20:24), todo lo consideró como pérdida (Fil. 3:7) con tal de agradar a Dios.  Dios cambió todos sus anhelos, sus intereses, su motivación y le dio nuevos títulos: “Siervo de Jesucristo, apóstol, apartado para el evangelio de Dios”  (Ro. 1:1) Su nueva motivación: Cristo; su mayor interés: servirle.

Dios se muestra en la vida de Pablo como un “DIOS TODO”, un Dios por el cual vivir y para quien vivir (Fil. 1:21), un Dios suplidor de cualquier necesidad (Fil. 4:19), un Dios que nos ayuda en cualquier momento y nos hace capaces de realizar todo (Fil. 4:13), un Dios que vive dentro de cada ser humano que le recibe y que actúa por él en todo momento (Col. 1:26-29).

Es admirable la capacidad de renuncia que tiene Pablo para consigo mismo, de dejar que sea otro el que viva por él, otro el que piense por él (1 Co. 2:16), Pablo estaba muerto con Cristo (2:20)
Por última vez, ¿Quieres que Dios cambie tu forma de ser? Permítele ser en tu vida, deja que haga su vida en tu vida, dale libertad de actuar.  Tal vez tu has sido un Abram, un Jacob, un Simón o un Saulo, y Dios te quiere convertir hoy en un ser a su imagen, un ser que alcance la altura del varón perfecto: Jesucristo (Ef. 4:13)

Dios puede hacer el cambio en tu vida de diferentes formas (todo depende de tu disposición):

  1. Al ver el mismo tu disposición el cambia tu nombre (Abraham y Pedro)
  2. Orillarte a que reconozcas tu necesidad (Jacob y Pablo)

 

 

 

 

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CAMBIANDO NOMBRE

 

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